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La capacidad auditiva

Los oídos tienen muchas más funciones de las que parece a primera vista. Se encargan de percibir el habla, la música y los sonidos. Además sirven como orientación y localización. Basta con cerrar los ojos y concentrarse completamente en el oído. Notará que la dirección del sonido es un indicador de orientación inestimable.

En resumidas cuentas: un oído intacto enriquece la vida en todo momento y en cualquier lugar, y ante todo, la hace más segura.

Así es como oímos:

Nuestro pabellón auricular recibe los sonidos del exterior en forma de ondas sonoras. Desde allí, y como si de un embudo se tratara, las ondas se canalizan a través del conducto auditivo hacia el tímpano. A través del tímpano o membrana timpánica, el sonido se transmite a los huesecillos situados en el oído medio (denominados por su forma martillo, yunque y estribo) y, desde allí, al oído interno. En el oído interno, que por su forma en espiral recibe el nombre de caracol, las células ciliadas convierten las vibraciones del sonido en impulsos eléctricos. Los nervios auditivos envían los impulsos al cerebro, que identifica finalmente los sonidos, por ejemplo, en forma de música, ladrido de perros, murmullo de agua, campanas o palabras.

Una prueba de audición sin compromiso con un profesional especializado en audioprótesis le ayudará a averiguar de forma gratuita y clara cuál es su capacidad auditiva.